Panamá Pacífico: Un laboratorio de talento
23
Feb

En Panamá Pacífico, como se le conoce a esta Área Económica Especial, se ha venido gestando un fenómeno decisivo para el desarrollo social y económico del Istmo. En medio de su ecosistema de más de dos mil hectáreas abrigadas de vegetación, operan alrededor de 280 empresas que generan empleo actualmente a más de 10.000 personas en sectores productivos tan diversos como innovadores. Algunos de ellos, como operaciones de valor agregado, manufacturas y alta tecnología, plantearon en sus inicios la inquietud de encontrar personal calificado, pues se trataba de enfoques laborales de relativa novedad local.

Ante esto, la respuesta por parte de Panamá Pacífico fue contundente: el talento en Panamá estaba presente, solo era cuestión de desarrollarlo. Bajo esa premisa se ha llevado a cabo una tarea conjunta que busca fusionar la evolución de la mano de obra local, gestionar el conocimiento y elevar la competitividad de los profesionales hasta los estándares del mundo. Aunque ambicioso, dicho planteamiento responde a una insoslayable reflexión que en su momento Jim Collins, el consultor de negocios plasmó en su icónico libro Good to Great, “una gran visión sin grandes personas es irrelevante”.

Para Leo González, Administrador de la Agencia Panamá Pacifico, entidad del Estado encargada de administrar y operar el Área Económica Especial en su visión de crear un ecosistema laboral de más de 40,000 colaboradores, la zona se está dibujando cada vez con mayor claridad como un laboratorio de mejores prácticas. En su opinión, esto se debe a que la mayoría de las empresas que se han establecido allí, han comprendido que son parte de una comunidad y que enfocar esfuerzos en las personas y su capacitación es una apuesta segura al crecimiento. “Hay muchas empresas que nos hicieron entender que la mano de obra panameña es mucho más capacitada de lo que nosotros mismos pensábamos que éramos” revela. Desde su perspectiva el trabajador local ha demostrado que tiene una de las plataformas de conocimiento comercial más avanzada de la región latinoamericana y eso ha facilitado su formación.

La formación es el secreto

Uno de los casos de éxito más emblemáticos es el de la multinacional 3M. La compañía, que realizó su primera inversión en el área en el año 2009, ha llevado a cabo un proceso de crecimiento de sus operaciones a nivel local en el que el componente humano ha sido clave y retador. En palabras de Israel Meza, Site Manager 3M Panamá, es una realidad que el país no
cuenta con una tradición manufacturera, sin embargo, el talento ha existido siempre y solo ha faltado darle el entrenamiento correcto. “Trajimos gente de otras operaciones para hacer el entrenamiento en el manejo de los equipos de alta tecnología que tenemos” explica y añade: “Hemos ido desarrollando nuestro propio talento y es un orgullo decir que hoy tenemos mano
de obra panameña altamente calificada en nuestra tecnología”.

Sin embargo, las empresas no son las únicas interesadas en realizar grandes apuestas para la gestión del conocimiento. Recientemente, Panamá Pacífico dejó en firme un acuerdo que convierte al INCAE Business School, una institución educativa con más de 50 años de trayectoria, en uno de sus socios académicos, con el objetivo de permitir, entre otros, el acceso gratuito a los webinars de Educación Ejecutiva para algunos profesionales de alto nivel y organizaciones ubicadas en el área, brindando beneficios en los programas abiertos y Executive MBA y facilitando el relacionamiento del talento humano perteneciente al ecosistema. María Martínez, Gerente de INCAE Business School en Panamá, expresa que en Panamá Pacífico “Vimos el interés en el desarrollo tanto a nivel macro como de los profesionales que están dentro y queremos ser parte de esto” afirma.

Se trata de desarrollo, no solo de negocios El planteamiento que ha defendido Panamá Pacífico con respecto a la iniciativa del talento es que no se trata netamente de la creación de puestos de trabajo, sino de la generación de empleo de calidad, entendiéndolo como un motor del desarrollo económico y social. Su ubicación estratégica entre Panamá Centro y Oeste le convierten en un epicentro de oportunidades para profesionales y técnicos de todo tipo que son parte de una misma comunidad.

Cristian Smith, Vicepresidente de Negocios de J. Cain & Co., empresa panameña dedicada al sector logístico, da prueba de ello. “Nuestra empresa cuenta aquí con alrededor de cincuenta y cinco colaboradores. Dependiendo de la temporada o de la operación de valor agregado, se contratan entre diez y quince más. Hemos tenido acceso a mano de obra en Panamá, Arraiján y Chorrera y el proceso de reclutamiento ha sido excelente” señala.

Como J.Cain & Co. son varios los ejemplos de organizaciones que están comprometidas con el ecosistema. Como señalaría otro de sus líderes empresariales, Luis Carlos Gutiérrez, Gerente de País de Grupo TLA para Panamá, “Hay una comunidad y una cercanía con las demás empresas del área, somos competidores pero con una orientación a colaborar y proponer soluciones”.
En julio de 2008, el Harvard Business Review para América Latina publicó el estudio Motivación para los empleados: un poderoso modelo nuevo, desarrollado por los autores Nitin Nohria, Borys Groysberg y Linda-Eling Lee. El documento plantea que estimular el compromiso de la fuerza laboral de las empresas requiere atender cuatro necesidades emocionales básicas: adquirir, formar lazos, comprender y defendernos.

La fórmula propuesta por el estudio para abordarlas se condensaba en crear sistemas de recompensas atractivos y justos, consolidar una cultura que fomente la confianza, la colaboración y las mejores prácticas, diseñar puestos de trabajo con un propósito claro de contribución al progreso y crear procesos de gestión del desempeño y de asignación de recursos de manera que sea transparente para el empleado la dinámica de la que es parte.

Panamá Pacífico, sin proponérselo, ha materializado –o demostrado mejor- que eso es posible, y que lograr un ecosistema de trabajo funcional y productivo si se considera el estímulo del talento como una prioridad no es utópico, como tampoco lo es apuntarle a ser un laboratorio en el que la creatividad y la colaboración sucedan cotidianamente, en donde los profesionales avancen al ritmo de las compañías y el desarrollo social, de la mano del económico, sea una realidad.