Un dibujo que se hizo realidad
30
Nov
Lina Sierra monta en su bicicleta a su hijo Vicente, de un año, y pedalea hasta el maternal, junto a su esposo Alex Rodríguez. Durante el paseo matutino, de ida y de vuelta, todos los días, pasan frente a un apartamento de tres habitaciones, en planta baja y esquina, en uno de los complejos Garden Apartaments de River Valley.

Con un segundo bebé en camino y sin deseos de mudarse de Panamá Pacífico, encontrarse con aquel apartamento en el camino parecía casi un presagio. “Cada vez que vamos en bici pasamos por allí y decíamos ‘ese es nuestro apartamento’. Nos encanta”.

No sabían si estaba en alquiler o en venta, ni tenían algún contacto para averiguarlo. Así que decidieron dejar una nota. “Escribimos que queríamos construir nuestro hogar allí”, cuenta Lina.

En realidad, aquello era más que una nota. Lina dibujó en el papel a su esposo, su hijo, ella embarazada y sus dos gatos. Junto a los diseños escribió: “Hola, somos Alex y Lina, queremos rentar y hacer nuestro hogar aquí”. Con el “aquí” resaltado en verde.

Pasaron la pintoresca notita debajo de la puerta del apartamento soñado. “Alguien algún día tiene que entrar a este apartamento, tiene que ver ese letrero y tiene que llamarnos y decirnos ‘les alquilamos”, cuenta Lina que pensaron en aquel momento, pero “nunca nos llamaron”.

Ella llegó a pensar que la llamada nunca llegaría porque había dibujado los gatos y al arrendatario no le gustaban las mascotas.

La pareja se había mudado a Panamá buscando un estilo de vida más tranquilo del que llevaban en Bogotá, en su natal Colombia.

“Allá sabíamos cuando salíamos de la casa, pero no cuando llegamos… eso era una lotería. Pasábamos en el tráfico dos doras para llegar a nuestro destino. Teníamos buen salario, buen cargo, pero nunca lo disfrutábamos”, recuerda, recalcando que solo podían relajarse durante los 15 días de vacaciones anuales. “Hicimos un alto en el camino”, dice, y se preguntaron “¿qué es la vida para nosotros?”

Aquella reflexión los trajo a Panamá, una ciudad a la que Alex había venido por trabajo y que encontraba más tranquila que Bogotá. Terminaron encontrando la paz que buscaban en Panamá Pacífico, donde viven desde hace dos años, primero en Mosaic y luego en River Valley, y si de algo están seguros es que en River Valley quieren quedarse.

“Es un lugar muy hermoso, muy tranquilo, un lugar con demasiada naturaleza. La gente es muy amable. Tiene demasiado espacio de esparcimiento para los niños. Allí estamos felices”, asegura la publicista, quien junto a su esposo maneja una compañía especializada en diseño de mobiliario de exhibición.

River Valley se extiende sobre 14 hectáreas en las faldas de Telegraph Hill, justo donde inicia el sendero hacia la cima. Las ventanas de cada apartamento y cada residencia abren a la naturaleza circundante, con los cantos matutinos de las aves y el paso de coatís a poca distancia. River Valley recibe su nombre, que es español significa ‘valle del río’, no solo por estar a las faldas de una colina, tiene por el riachuelo artificial que lo atraviesa y es parte del paisajismo de plantas tropicales. El proyecto está rodeado por la extensa ciclovía que permite a los residentes desplazarse en bicicleta a colegios, al Sports Park, la capilla, el supermercado y restaurantes.

El apartamento que había cautivado a los Rodríguez Sierra estaba justo en el nuevo complejo de Garden Apartaments, con dos áreas sociales con piscinas, zona de juego para niños, área de barbacoa y espacios techados para eventos.

Durante su búsqueda de un hogar más espacioso, les explicaron que Panamá Pacífico ofrece un programa en el que conviertes tu alquiler en tu abono inicial. “Era invertir tu dinero en tu hogar propio”, dice Lina, y una asesora les mostró diferentes opciones, una de ellas era el apartamento donde habían dejado la nota.

“Aquí vamos a encontrar el papelito”, se dijeron antes de entrar. “Y efectivamente allí estaba el papelito”, recuerda Lina con una sonrisa. “Se lo mostramos a la asesora y quedó súper contenta con la historia. Ya no lo tenemos en alquiler, ahora es propio. Es un sueño hecho realidad”.

La familia está por mudarse este diciembre, justo a tiempo para preparar la casa antes de la llegada del segundo bebé. “Es el lugar perfecto para criar niños y para uno mismo, porque tiene demasiadas zonas verdes, espacios donde puedes caminar y disfrutar de la naturaleza. Me gusta salir y encontrarme a los vecinos”, afirma.

Panamá Pacífico es una comunidad para los amantes de un estilo de vida en conexión con la naturaleza y con todas las comodidades de la vida urbana. El entorno relajante invita a estacionar el auto para dar paseos a pie o en bicicleta. Con los proyectos de la línea 3 del metro y el cuarto puente sobre el Canal, próximamente la comunidad quedará conectada con la ciudad sin necesidad de viajar en auto.

“La vista tiene todas esas montañas hermosas”, dice Lina del que pronto será su nuevo hogar. “Tiene más área verde alrededor. Preferiría poner el niño a jugar allí afuera que ponerlo frente a un televisor, y lo puedo supervisar desde el comedor, desde la sala y desde la cocina”.

Lina asegura que en Panamá encontró más tranquilidad de la que esperaba y que Panamá Pacífico es aún más tranquilo que el resto de la ciudad, “no hay porqué estresarse aquí”.

Hoy el dibujo que dejaron debajo de la puerta adorna la refrigeradora de su cocina, como prueba de que los sueños se hacen realidad y que en Panamá Pacífico construyen su extraordinario hogar.