Román Torres se une a nuestra comunidad
20
Mar

Igual que en su tira cómica favorita “Los Súper Campeones”, Román Torres, se convirtió en el héroe que cambió la historia futbolística del país.
Mazinger, como también se le conoce por su parecido al súper robot de otra popular tira cómica, con su gol hizo realidad el sueño de llevar a Panamá al Mundial Rusia 2018. Para grandes y chicos, él es, el héroe que devolvió a una nación la ilusión de soñar y sobre todo la fe en que los sueños se pueden hacer realidad.

Aunque ya han pasado más de cinco meses, desde que Panamá entero celebró junto a la selección la tan anhelada clasificación, Román Torres, sigue siendo el mismo. Con su sonrisa de siempre, su cabello rizado y la humildad que lo caracteriza llega a Panamá Pacífico junto a su familia para compartir, sus sueños, desafíos y lecciones de vida.

Como todo ser extraordinario, Román es producto de una vida de esfuerzo, fe y confianza, que comparte sin reparos, porque asegura que le sobran razones para hacerlo: “desde pequeño mis padres me inculcaron que solo a través de la educación, esfuerzo y sacrificio podría alcanzar mis sueños, y por supuesto, siempre con fe en Dios”.

Román desde los 8 años conoció el valor al trabajo. Con una sonrisa que denota orgullo de su origen, recuerda cómo todas las madrugadas iba a vender pescado con su padre, luego iba a la escuela y después tenía que entrenar.

Así como el tiempo forja el carácter de los grandes hombres, la infancia de Román es el reflejo de ese esfuerzo y tenacidad que hoy lo catapulta exitosamente en el fútbol panameño y del mundo.

La pasión por el fútbol es su motor de vida, pero también su desafío. Todas las mañanas da gracias a Dios por bendecirlo con un talento que le inspira a ser mejor y al mismo tiempo lo reta con las adversidades que hay que superar, por ello, asegura que su fe, es su gran poder.

Aunque muchos no lo crean, su primera pasión en el deporte fue el béisbol, pero una mala jugada, le cambió su destino profesional, encaminándolo en el fútbol, donde como él mismo cuenta poco a poco logró construir una carrera.

“Jugaba fútbol y béisbol desde pequeño. Pero me gustaba más el béisbol, era receptor. En un partido me puse muy adelante y me metieron un batazo en la espalda, entonces desde allí decidí no jugar más béisbol, voy a meterme al fútbol de lleno. Y así fue, poco a poco jugando en diferentes categorías fui logrando avanzar. La verdad, hoy en día ha sido un sueño cumplido ir al mundial, todo gracias al esfuerzo y sacrificio, pero sobre todo a la fe”.

Una fe que siempre lo pone a prueba, todavía recuerda como si fuese ayer, cuando empezó a jugar en Estados Unidos y se lesionó, fue uno de los momentos más difíciles porque pensó que no jugaría más, ya que las lesiones eran graves. Pero su fe lo levantó y motivó a esforzarse al máximo, entrenar duro y superar esta prueba.

“La lesión me llenó de motivación, no dejarme vencer. Cada día tenía que luchar contra eso. Levantarme en las mañanas, ir a entrenar, hacer mis terapias. Si yo no me hubiera esforzado, hoy día hubiera tenido que contar otra historia”.

El 10 de 0ctubre del 2017, Panamá entero fue testigo del poder de su fe; contra el pronóstico de muchos, nunca dudó de que llegarían al mundial Rusia 2018. Román confiesa que la oración y el apoyo de su familia y amistades, fue clave para mantener la esperanza, mientras muchos dejaron de creer.

Como todo buen líder habla en plural cuando se trata de compartir la gloria de ese inolvidable triunfo. Sin embargo, el camino, confiesa que no puede olvidar los momentos difíciles que como equipo también tuvieron que vivir, y que a él como capitán le tocó asumir la tarea de animar ante la frustración de perder.

“La derrota ante Estados Unidos fue difícil, fue un momento en que el equipo estuvo golpeado, pero siempre le pedí a Dios que me diera esa sabiduría, esa palabra de aliento, para que mis compañeros estuvieran bien. Les decía: no perdamos la fe, vamos para adelante. Mañana es otro día, vendrán cosas mejores”.

Román recuerda, de ese momento, que salió a comprar chocolates para todos, además de pedirle, por un lado, al de utilería que le gustaba contar chistes, que se contará los mejores chistes que tenía, y por el otro al director técnico que, al día siguiente de la fatal derrota, el entrenamiento no fuera jugando fútbol, que mejor jugaran basquetbol. Al final la estrategia arrojó el resultado esperado, el equipo estaba relajado, con mejor ánimo, logrando así, ver en su justa medida todo lo que pasó en ese partido.

Román es un hombre visionario, que a través de sus sueños siempre está buscando la manera de aportar al desarrollo del país, por eso no duda al manifestar que el trabajo que hay que hacer por la juventud panameña es su máxima inspiración: “Vamos al mundial, pero el mundial va a pasar y yo quiero seguir rescatando a la juventud que hoy día está en [riesgo], quiero ayudarlos a ser alguien en la vida a través de mi proyecto… ese es el legado que quiero dejar”.

Es así como asegura haber encontrado el lugar perfecto para empezar a trabajar por ese sueño, Panamá Pacífico. Aquí el capitán de la selección de fútbol encontró en primer lugar, la seguridad que su familia necesita; y segundo lugar, la tranquilidad para que sus hijos puedan crecer en un espacio donde podrán jugar y compartir con otros niños: “El proyecto en si es maravilloso, y desde su construcción siempre me llamó la atención”.

Pero, además, Román también encontró en Panamá Pacífico, el espacio perfecto para apoyar con actividades que motiven a los niños a practicar deporte: “Si en Panamá Pacífico puedo ayudar con mi presencia, ser ejemplo o servirles de inspiración, ya es algo muy bueno”.

Esta será la semilla que desde ya empieza a cultivar Román Torres, el capitán de la selección panameña, que llevó a Panamá al mundial y que además promete que el equipo va a dar de qué hablar en Rusia 2018.