“Para mí esto no es un trabajo, esta es mi pasión”, Francisco Barrios
28
Jun

Hace un par de meses se volvió viral la historia de un joven empacador del Riba Smith de Panamá Pacífico con una incomparable vocación de servicio. Después de un par de semanas de investigar se descubrió que detrás de la buena acción del joven había toda una filosofía de acompañamiento liderada por Francisco Barrios, encargado del programa con el que descubren y desarrollan talentos en esta cadena de supermercados.

Con una actitud positiva y pasión al hablar que impacta, Barrios cuenta sentado en la cafetería de Riba Smith su experiencia como misionero en Centroamérica durante 20 años, en donde trató con jóvenes de las maras, pandilleros, comunidades marginadas en el Darién, entre otros proyectos; lo que le ayudó a definir su propósito y motivó a presentar la iniciativa con la que brinda oportunidades a jóvenes que tengan ganas de superarse, preparase para la vida y para el campo laboral. “Para mí esto no es un trabajo, esta es mi pasión. Busco que este proyecto tenga una filosofía de acompañamiento”, explica.

Dar como ninguno para alcanzar el número uno

Durante 30 años el papá de Francisco trabajó en el Riba Smith, era el encargado de hornear las roscas de pan de navidad y desde pequeño este hombre que dirige hoy a aproximadamente 500 empacadores, aprendió que hay que brindarle servicios extraordinarios a los clientes para que quieran volver y se sientan a gusto en el lugar, pero para esto es necesario acompañarlos en el proceso y darle seguimiento a cada uno de los que forman parte del equipo, a los que les enseña a dar como ninguno para alcanzar el número uno.

El programa ESPRA busca mejorar a cada uno de los jóvenes que lo integran, Barrios revisa trimestralmente los boletines del colegio de cada joven, realiza charlas de emprendimiento, sobre situaciones sociales, cómo manejar las finanzas, entre otros temas que son planificados durante todo el año para motivar, capacitar, acompañar e incentivar a todos los practicantes. Además, de reunirse periódicamente con cada uno de ellos para ver su desempeño tanto en el trabajo como en los estudios. Todos deben estudiar y mantener sus buenas calificaciones, lo que al entrar en el programa genera que muchos de los jóvenes mejoren su rendimiento.

“Buscamos que los jóvenes se sientan realizados, que sepan que pueden hacer cosas grandes y que no tengan limitaciones por su estatus social, ellos pueden aspirar a muchas y grandes cosas”, afirma Francisco y eso poco a poco lo ha logrado mediante el acompañamiento guiado.

Cambiando toda una cultura

“Todo lo que siempre se ha hecho así, se dejó de hacer”, esta poderosa frase da paso a que Barrios explique que cambiar la cultura de “siempre se ha hecho así”, fue uno de los retos más difíciles que encontró en el proceso de implementar este programa, no solo en los jóvenes, sino en todo el personal de los supermercados. A raíz del proyecto se ha tenido que cambiar la manera de pensar y de trabajar de las cajeras, supervisoras y todo el personal, para que se acepte una nueva manera de hacer las cosas, porque estos jóvenes no son empacadores regulares, son estudiantes practicantes que están poniendo en práctica sus habilidades para ampliar sus conocimientos y competencias.

En su rutina agenda todos los jueves de 7:00 a.m. a 3:00 p.m. en el Riba Smith de Bella Vista para recibir solicitudes de jóvenes que quieran formar parte del programa. Se reciben aproximadamente 90 solicitudes semanalmente, pero los jóvenes deben pasar por una serie de pasos para poder formar parte de ESPRA. Entre esos, ser ellos quienes lo deseen y no sus padres, estar matriculados en el colegio, contar con la aprobación de sus padres, tener buenas calificaciones, realizarse pruebas de laboratorio, una cita con la psicóloga de la empresa y participar de un taller de reclutamiento.

Una filosofía que da resultado

“Tú tienes las oportunidades en tus manos, no las desaproveches, sigue adelante”, es lo que le dice Barrios en cada capacitación que da. Este mensaje ha dado resultado y es que se han dado importantes experiencias con jóvenes que han demostrado la efectividad del plan.

Hace unos meses atrás a un cliente se le cayeron $20 de su bolsillo, un empacador lo vio y salió corriendo a recogerlos y devolvérselos al señor, impresionado por el acto le dijo que se quedara con el dinero y sacó otros $20 para dárselos al chico y ese acto se hizo viral en redes sociales.

El caso de la doctora que no tenía efectivo para darle al empacador que la había ayudado a guardar las compras en la bolsa, quien le dijo que ella lo llevaba sin problema a su carro, sin embargo, el muchacho insistió en ayudarla y le dijo “señora sus bolsas están muy pesadas y no tiene que darme nada, déjeme ayudarla, es mi trabajo”. Impresionada con la actitud del chico también decidió compartirlo en sus redes.

“Así hay muchas otras historias, pasaríamos todo un día contándoles, pero lo importante es ver como el programa ayuda a cada uno de los participantes, hay casos incluso que han aprendido otros idiomas para poder comunicarse con los clientes. El esfuerzo trae frutos que hacen feliz”, concluye Barrios, quien está convencido que todo es posible, porque los límites se los pone uno mismo.