Gabriel Ayala Real: Talento de Líder
15
Nov
Antoine de Saint-Exupéry escribió en una de las páginas de El Principito que todas las personas mayores fueron al principio niños, aunque pocas de ellas lo recuerdan. La historia de Gabriel Ayala Real, es precisamente una evocación de lo que significa ser joven, soñar, tener ideales y luchar por ellos. Este estudiante del Knightsbridge Schools International Panama, ubicado en el ecosistema de Panamá Pacífico, es a sus diecisiete años un ejemplo del potencial de los jóvenes de nuestro país para liderar transformaciones y proponer una visión distinta y renovadora de la sociedad.

Gabriel es un joven en muchos aspectos como otros, sin embargo, tiene tintes de excepcionalidad. A su corta edad transmite un aplomo que contrasta con su rostro adolescente, pero que habla de un carácter sólido, de una personalidad soñadora pero consistente. De su clase, es uno de los mejores alumnos y el único en especializarse en Economía, porque según explica “Muchas personas piensan que es un área que involucra solo dinero, pero también se trata de distribución de recursos, bienes, personal y capital humano. Y eso me apasiona”.

Esa última afirmación en sus palabras es la raíz de casi todos los proyectos en los que participa, de los que lidera y los que espera poder llevar a cabo. La pasión por escribir, por ejemplo, le ha llevado a publicar dos libros Sin Guardianes y Vórtice, en los que con su propio estilo plantea reflexiones y consideraciones sobre la vida misma.

Con claridad y convicción habla de sus otros sueños, como el de llevar adelante la Asociación Escolar Panameña, un movimiento que por primera vez rompe las barreras entre colegios públicos y privados y les convoca para proyectos comunes. Tal ha sido el impulso de esta iniciativa que Panamá Pacífico ha decidido establecer un acuerdo a través del que se busca promover el desarrollo educativo y cultural de los jóvenes panameños. “Hace más o menos un año y medio llegué a Panamá Pacífico, las actividades que se hacen aquí están orientadas siempre a apoyar a la comunidad” afirma y añade: “Que las personas que te rodeen tengan metas positivas me ha empujado a ser mejor persona, esa competencia es positiva.”

Las vetas de liderazgo que se evidencian en su talante, son –según él mismo- una herencia de su padre, un médico que le ha enseñado y transmitido el criterio necesario para tomar ciertas decisiones y sacar adelante sus proyectos. Tan vehemente es el asunto, que confiesa su profundo deseo de llegar un día a la Presidencia de la República de Panamá, con el propósito de “trabajar por la gente y servir al país de la mejor manera, no a los intereses personales” señala.

Activista empedernido, deportista multifacético e intelectual precoz. Gabriel condensa los mejores rasgos de una generación que se está tejiendo en diversos rincones del país como Panamá Pacífico. Con sus modestos proyectos y sueños de gran alcance, este joven representa esas esperanzas de un país que quiere y puede soñar con un mejor mañana.